La medicina debe ser su razón de ser a la existencia del dolor. Ello es particularmente cierto para la Anestesiología. Hipócrates planteó que aliviar el dolor es arte de los dioses: "Anaesthesia Deorum Ars". Es responsabilidad primordial del anestesiólogo. Son los anestesiólogos quienes han enfrentado desde los inicios de la especialidad el desafío de combatir el dolor, inicialmente durante el acto quirúrgico y ademas en el manejo del dolor postoperatorio.
Durante el periodo postoperatorio la presencia de dolor se asocia con frecuencia a complicaciones cardiopulmonares e infecciosas, a la formación de trombos, disfunción cerebral, parálisis gastrointestinal, náuseas, vómitos, fatiga y una convalecencia prolongada. Estas complicaciones se deben a la agresión que sufre el organismo durante la intervención quirúrgica, que desencadena cambios en los sistemas metabólico y neuroendocrino, así como alteraciones en la función de diferentes órganos, especialmente el corazón y los pulmones.
Los anestesiologos somos esos profesionales capaces de proporcionar ese sueño mágico y placentero con estabilidad de signos vitales a las personas, mientras sus tejidos son cortados, rasgados, extraídos, tensionados, friccionados, empujados, quemados, irrigados, puncionados, transplantados, suturados, vueltos a unir, etc.
En esta pagina encontraran información para los pacientes y para nuestros colegas asociados.